Hachazos #1

Escrito por Editor
viernes, 05-09-2008 12:10:04

Nuestros “hachazos” son las reseñas cortas, directas a la yugular, que nuestros dinámicos socios escriben sobre todos aquellos libros, películas y comics que a nos interesan. Enfréntate a nuestros críticos y verdugos… si te atreves.

Por AEEyB

Espada y Brujeria - Ragnarök - HachazosEL IMPERIO CONTRA DIOS.
Andrés Díaz Sánchez.
Editorial: Equipo Sirius.
ISBN: 978-84-96554-31-3
Ilustración de Cubierta: Calderón Studio.
541 páginas

Cuando me enteré de que el nuevo libro de Andrés Díaz era una novela de ci-fi pensé: “Andrés se ha pasado al enemigo”. Pero ¿debería enterrar mi hacha guerrera y volver a retomar el género cifista? o ¿debería dejar de lado la novela?, a pesar de ser de Andrés Díaz a quien conozco personalmente y de quien he leído los libros que ha publicado hasta ahora y los relatos que tiene diseminados por la red. La respuesta al dilema vino de mano de una propuesta de la web de Espada y Brujería quienes me propusieron hacer una reseña de dicha novela y del propio Andrés quien se comprometió a enviarme un ejemplar (y firmado) a casa. La excusa perfecta si alguien me acusaba de acercarme al Reverso Oscuro, no podía hacerles un feo a la página ni al propio autor. Además después de la lectura me he convencido que la experiencia no era tal y como me esperaba, todo lo contrario la historia es entretenida y está bien tejida. Pero sobre todo porque si quitamos las naves espaciales y las cambiamos por barcos y sustituimos los laser por espadas, veremos que la historia mantiene su contenido intacto. Y es que Andrés nos escribe una historia de fantasía épica en un paisaje de ciencia ficción, y cambia la magia por tecnología pero el resto, el fondo que no el transfondo, sigue siendo el mismo. Los Héroes lo son no sólo por sus acciones, sino también por sus decisiones, por su estricto código de honor al que apelan continuamente. Y no solo lo esgrimen los daurar sino también y con ligeros matices sus enemigos los uracsanos.

La historia se divide en tres partes, cada una de ellas con guiones y protagonistas distintos, si bien las dos primeras comparten algunos personajes. En la primera se nos presenta a los protagonistas quienes ejecutan su venganza sobre un traidor a su raza, la historia que se nos narra a partir de aquí es la constante huida de un enemigo que los atosiga y los acorrala continuamente. La acción es continua y nuestros amigos no terminan de escapar de una aventura para caer en otra, recorriendo parte del planeta Uanón, hasta que finalmente son rescatados por una de las extrañas razas que lo habitan. Aunque aún les quedará mucho por recorrer para poder huir finalmente del planeta donde están atrapados. En esta parte se nos presenta parte de la historia de los Dauar, que nos recuerdan mucho a los antiguos romanos, obligados a luchar constantemente contra sus vecinos a medida que su imperio va aumentando en poder y extensión. Hasta que sus bárbaros particulares se unen para urdir su caída. Esta parte es la más extensa y en ella asistimos a un mundo fantastico de razas imposibles y criaturas extrañas. Es aquí donde parecemos estar ante una historia de fantasía más que de ciencia ficción.

La segunda parte es la más corta y en ella nos trasladamos a una gran flota imperial que ataca varios planetas del Dur. En ella el autor nos mete de lleno en el Space Opera asistiendo a una invasión de envergadura gigantesca, describiendonos pequeños combates aquí y allá al tiempo que nos va informando del transcurso de los acontecimientos. Una forma bastante dinámica de narrar una batalla inmensa, y es que en mi mente bullían las imágenes de las inmensas batallas estelares de la segunda trilogía de la guerra de las galaxias.

En la tercera parte nos encontramos que el protagonista es un uracsano. Ahora el autor nos cambia de tercio y nos muestra la misma historia pero desde el punto de vista del enemigo. Un guerrero del Dur que percibe la degradación a la que ha llegado su civilización en la que se perciben los primeros intentos de cambio. Una visión muy particular de la actualidad, una crítica a los regímenes deístas y absolutistas, al integrismo que vemos todos los días en los telediarios. Tras el protagonista, ahora observamos el mundo que ha sido tomado por el Gran Hermano y que nos controla todos los aspectos de nuestra vida, de un grupo inquisitorial que nos vigila y nos amenaza en las sombras. Y de cómo tras toda esta oscuridad el protagonista es capaz de vislumbrar una luz de esperanza, aunque para conseguirla tenga que pagar un precio muy caro.

Es ésta última parte la que más me ha gustado de todas. No solo por la descripción que hace de la civilización uracsana, de una sociedad de insectos, del sistema de castas y su escala de valores. También como describe su vida cotidiana, sus comportamientos e incluso sus pensamientos e inquietudes. Que nos transmite a partir de los diálogos entre los personajes que desfilan ante el protagonista.

La novela nos presenta a ratos trazos de los maestros de la cifi, de quienes sin duda el autor bebe para presentarnos una historia de varias historias. Orwell y la sociedad uracsana, Heinlein y las tropas espaciales, Asimov y la fundación. Y desde luego no podemos obviar los ambientes futuristas de películas como “la guerra de las galaxias” o “galactica”.

La historia en general se desarrolla de una forma muy dinámica, distribuida en capitulos cortos que hace la lectura muy ágil, ciñéndose a lo que es estrictamente necesario contar. Excepto en las ocasiones en que nos cuenta historias de las civilizaciones en liza. Los personajes no son nunca dueños de sus destinos y se pasan la historia a merced de los acontecimientos, aunque no se conforman con ser simples juguetes de la adversidad y se rebelan contra esta imposición, en ocasiones con consecuencias fatales. No hay aquí lugar a grandes hazañas, ni a apasionadas historias de amor, solo hay lugar para salvar el honor y defender a tu raza desde un anónimo puesto de combatiente.

Aunque la novela me ha gustado no puedo terminar esta reseña sin comentar algunas cosas que no me han gustado. Una de ellas es la insistencia del autor en emplear medidas de tiempo, espacio y volumen propias de la historia, lo que si bien a priori es una buena idea en la practica se convierten en un conjunto de palabras raras que no significan nada y que confunden al lector. En demasiadas ocasiones no sabía si se estaba refiriendo a kilómetros a metros o a días. Este problema se hace extensible a las denominaciones de lugares, razas y bichos que nos vamos encontrando continuamente y de las que en ocasiones perdemos la pista por falta de información inmediata. Creo que hubiera sido buena idea colocar al final del libro un pequeño apéndice con las traducciones de los conceptos de medidas, y una pequeña descripción de las razas, la geografía, y los personajes con el fin de no perderse uno en la lectura.

Por Claudio Ramírez del Rosario

Espada y Brujeria - Ragnarök - HachazosELRIC. LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS
Guión: Roy Thomas
Dibujo: P. Craig Russell
Editorial (colección): Forum
Título original: Elric – The dreaming city
N.º de páginas: 66
Formato (cm): 28.5 x 21
Encuadernación: Cartoné

Un nombre acude a mi cabeza cada vez que pienso en cómics de Elric, P. Craig Russell. Y es que Russell refleja a la perfección lo que sale de la pluma del maestro Moorcock. A principios de los 80’s Marvel decidió sacar una colección de novelas gráficas, siendo su segundo número (tercero en la edición de forum en 1984) la que ahora nos ocupa. “La Ciudad de los Sueños”. Adaptación de la novela del mismo título de Michael Moorcock.

El guión corre a cargo de uno de los mejores guionistas de cómic que hay, Roy Thomas, un autentico especialista en adaptaciones de novelas y relatos de “Espada y Brujería” como ya demostrara en Conan el Bárbaro. La adaptación es soberbia y el uso que hace Thomas de los textos de apoyo nos acerca aun más a la novela de Moorcock. Thomas maneja el tiempo de las secuencias a la perfección y gracias a ello en determinados momentos podremos visualizar las escenas como si de una película se tratase.

De la parte gráfica, como decía más arriba, se encarga P. Craig Russell. Sorprendente desde la primera página (observarla detenidamente si tenéis ocasión) hasta la última en la que en la expresión de Elric no cabe más odio, pasando por las hermosas torres y estancias de Imrryr y las impresionantes naves de combate de la flota dorada. Gráficamente el cómic es una maravilla, los dibujos de Russell son autenticas obras de arte por si solas con mil y un detalles que hacen que en su conjunto una página o una viñeta sea una delicia para los ojos. Russell dibuja hasta la última espina de una zarza, hasta la última espuma de una ola, hasta el último chispazo de magia y eso es algo de agradecer cuando en los tiempos que corren abunda tanto “Photoshop” y tanto “Copia-Pega”. Lógicamente no todo puede ser perfecto y hay algunas escenas de lucha que no están del todo conseguidas, con movimientos algo “rígidos” (cómo en la que Elric rompe el arco del eunuco) o las extrañas inclinaciones de Elric cuando se lanza a la carga (en la misma página antes mencionada o en la del asalto alas calles de Imrryr). Pero son pequeños fallos estéticos que en nada deslucen ésta obra.

Por todo ello sólo un nombre acude a mi cabeza cada vez que pienso en cómics de Elric, por todo ello y por que las torres de Imrryr no serian tan bellas dibujadas por otro, ni la mirada apesadumbrada de Elric, ni su famélica y blanca figura, ni la locura de Yyrkoon seria igual y por otras mil razones que entenderéis cuando leáis este cómic y su color os atrape y la composición de sus páginas os conduzca por su historia.

Y hablando de la historia en ella se nos cuenta el asalto a la ciudad de Imrryr, capital de Melniboné, por parte de una alianza de los señores del mar a los cuales ayuda Elric en su deseo de venganza contra su primo Yyrkoon y el rescate de Cymoril, prima y amante del albino.

Una estupenda obra que sólo nos podrían ofrecer unos auténticos maestros de este arte como Thomas y Russell. Y por supuesto Moorcock. Si os tropezáis con éste viejo tomo en cualquier tienda, como me pasó a mi, haceros con el sin dudar. Hay pocos cómics así y éste pide una reedición a gritos.

Por Sergio Sánchez

Espada y Brujeria - Ragnarök - HachazosESPADAS DE SHAHRAZAR
Título: Espadas de Shahrazar
Autor: Robert E. Howard
Editorial: La biblioteca del laberinto
Año: 2.008
I.S.B.N.: 978-84-935407-9-1

Estamos arreglados… entre la desidia del verano, el extravío más que ocasional de la memoria en que guardo estas cosas y las dificultades técnicas, creía que nunca iba a publicar esta reseñeja, la del último libro publicado de Howard.

Dentro de unos días amenazo con reseñar el siguiente, el primer tomo de la saga “La primera ley” o algo así. Si ni me acuerdo del título, imaginaos si me está gustando.

En fin, a lo nuestro:

Espadas de Shahrazar

Realmente no recuerdo un mejor momento en lo referente a la publicación –publicación de verdad, en libros de relatos y no en fanzines más o menos bienintencionados- de historias cuyo nacimiento se gestó para imprimirse en revistas pulp.

Pero lo que es sorprendente –agradablemente sorprendente, claro está- es el papel preponderante de Howard en estas publicaciones. Y no es que no se lo merezca, porque se trata de uno de los grandes, sino porque uno no está acostumbrado a esta prodigalidad, a ver cómo las estanterías de mi humilde biblioteca se van llenando de obras de tal calidad.

La biblioteca del laberinto es una de las responsables de este repunte de publicaciones que tienen como autor al célebre texano: ya pasaron por nuestras manos Espadachinas y Sangre en el desierto (aunque el primer número de relatos recopilados de Weird Tales, con este mismo nombre, también tenía un relato suyo), y este último volumen, Espadas de Shahrazar, parece que no va a ser el último dedicado a recopilar las obras de Robert Ervin Howard. Y no lo están haciendo al modo de anteriores recopilaciones, juntando relatos de aquí y de allá, que pudieran parecer de un cierto interés: lo están haciendo siguiendo un método, habitualmente completando series de relatos de un mismo protagonista, lo cual favorece un cierto completismo a muy largo plazo.

Dado que no parece que nunca vayamos a disfrutar de unas obras completas, hay que conformarse con eso… y alegrarse de que va llegando.

Francisco Arellano, gran conocedor del género desde hace bastante tiempo (él se encargó de la única edición de Almuric que hoy podemos disfrutar), se encarga de la traducción y de una introducción que nos llena de esperanza respecto a futuros proyectos sobre otros personajes de Bob “dos pistolas” y una cierta crítica al uso de relatos como éstos para adornar la ingente industria generada por Conan.

Y entremos en materia: esta obra contiene un total de seis relatos, cuyo nexo común es que los mismos acontecen en los extraños y lejanos parajes orientales. Tres de ellos tienen como protagonista a Kirby O’Donnell, otro de John Mulcahy, otro más de John O’Donnell, y un último de Gines Hobson. Todos los relatos completan las historias de cada uno de ellos.

Las dos primeras, El tesoro de los tártaros y Espadas de Shahrazar, forman un todo que debiera ser indisoluble, y al menos la segunda no se comprende sin la primera. Kirby O’Donnell, personaje que nos recuerda al Borak, se infiltra en la ciudad de Shahrazar, perfectamente integrado bajo el aspecto de un kurdo como Alí el Ghazi, con el fin de hacerse con el mítico tesoro de Khuwarezm. Las intrigas se unen rápidamente a la acción, y tras comprender que no podrá hacerse con la fabulosa riqueza antes que los inesperados atacantes de la ciudad… deberá tomar un decisión asombrosa que le permita salir bien del paso.

Ya tomada la ciudad, y convertido en un hombre de confianza del nuevo príncipe, se le envía a otro asentamiento cercano, donde al parecer ha aparecido un occidental que portaba unos documentos que se espera que sean de cierto valor. Al mando de los valientes forajidos que le son asignados, socorre a una pequeña tropa que está sufriendo asedio en las colinas próximas a la ciudad de Khuruk. Se trata de los hombres que la asaltaron poco tiempo atrás, que desconfiarán de sus salvadores, e intentarán acabar con ellos de forma traicionera. Salir de esa mientras localiza los documentos será cuestión de músculos, velocidad y astucia.

El siguiente relato de Kirby O’Donnell, La maldición del dios púrpura, es un viejo conocido de todos los seguidores de Conan el cimmerio. Bajo el título La maldición del dios manchado de sangre fue adaptado por Roy Thomas a partir, a su vez, de un relato retocadillo para que sirviera al cimmerio, de L. Sprague de Camp. Vamos, un festival de adaptaciones de un original que al fin tenemos a la vista. La historia que todos conocíamos con anterioridad apenas difiere de la que tenemos ahora en nuestras manos, salvo en un final carente de sustos sobrenaturales.

Los adoradores del diablo, protagonizada por John Mulcahy, nos habla de un hombre perseguido por el robo de un extraño ídolo perteneciente a un mítico culto. En una tierra extraña, por muchos ardides y protección que reciba quien lo sustrajo, siempre será seguido de cerca por los fanáticos adoradores del diablo…

John O’Donnell (por doquier observamos los problemas de Howard para crear nuevos nombres, y la reiteración de aquellos que le gustan) es el protagonista de La dentellada del Oso Negro. Este relato fue publicado hace poco por la revista Barsoom, en su primer número, pero se agradece tenerlo en un formato menos perecedero que el de esta revista. Aquí nos vemos con una historia de intrigas que se ven cortadas por la mano de O’Donnell el Negro, que con su puño implacable pone fin a las aspiraciones del misterioso lama negro, un hombre que jura por Cthlhu y planea la aniquilación de los occidentales.

Y por último, el más curioso de los relato, el de Giles Hobson, Las puertas del Imperio. ¿Por qué curioso? Porque la trama, aunque embutida en los ambientes de acción y aventuras de los que gustaba el joven texano, tiene una temática claramente humorística. Giles es un completo borrachín y un vago, un cobarde que tiene que huir de su patria porque con sus bromas consigue ganarse enemistades de cierto poder (y férreo puño). Capturado por los sarracenos, y haciéndose pasar por el hijo bastardo del rey de Inglaterra, se convierte en pieza central en los conflictos territoriales, y consigue de la forma más absurda posible una gran victoria para la cristiandad.

¿Qué decir de esta obra? Bueno, es Howard, no necesita presentaciones. Rápido, arrebatador. La acción no es una excusa, es el elemento fundamental sobre el que se construye la trama. Tiene dos encantos principales: por una parte, el hecho de que casi todo lo que nos ofrece es inédito en nuestro país, y por otro los nuevos paisajes, los ambientes orientales que nos hacen soñar con nuevas posibilidades, aromas extraños y perturbadores, sedas, intrigas milenarias.

Además, Las puertas del Imperio nos muestra una perspectiva casi desconocida del famoso escritor, que debemos sumar a las casi innumerables que ya hemos disfrutado con sus numerosos personajes.

En definitiva, un libro muy recomendable que, aunque no es de Espada y Brujería –espada toda la que uno quiera, de brujería ná de ná- es un excelente entretenimiento y un paso más para completar la obra de Howard.

Por Alfonso Abad

Espada y Brujeria - Ragnarök - HachazosLA TORRE OSCURA

Nos encontramos ante una obra de literatura fantástica compuesta por siete volúmenes que han sido publicados por distintas editoras (desde Ediciones B hasta Plaza y Janés) y que, en principio, se basa en el popular poema Childe Roland to the Dark Tower Came de Robert Browning. Decir que la conclusión de la saga se hizo esperar, pues le ha llevado al señor King nada más y nada menos que veintidós años (desde 1982 que publicó la primera hasta 2004 que hizo lo propio con la séptima entrega). A continuación, expongo cada una de los libros en orden de publicación:

La Torre Oscura I: La hierba del diablo (1982) — Reeditado en 2003 como ‘El pistolero’
La Torre Oscura II: La invocación (1987) — Reeditado en 2003 como ‘La llegada de los tres’
La Torre Oscura III: Las Tierras Baldías (1991)
La Torre Oscura IV: La bola de cristal (1997) — Reeditado como ‘Mago y Cristal’
La Torre Oscura V: Lobos del Calla (2003)
La Torre Oscura VI: Canción de Susannah (2004)
La Torre Oscura VII: La Torre Oscura (2004)

Comentar que, aunque el libro pertenece al género fantástico, huye de los tópicos que conocemos dentro de la fantasía épica y de los que tan acostumbrados nos tienen los autores de estas obras, como los caballeros, los dragones o la magia, lo que no significa que esta saga carezca de carga épica ni mucho menos. El protagonista es Rolando Deschain (Roland según las últimas traducciones, más fieles) y es el último de una casta de pistoleros que ejercen, por así decirlo, de defensores de la ley en el mundo que habitan. Roland busca una torre (la Torre Oscura) que puede salvar el mundo en el que vive, un mundo que está desmoronándose (“un mundo que se ha movido”, según él). Durante las siete novelas, S.K. nos mete en la piel de este hombre que parece sacado de una película de western y nos narra su peculiar aventura y un sentido del drama que pocos autores saben dar. No voy a adelantar nada, pero sólo diré que la lectura no dejará a nadie impasible, y que consigue un gran ritmo si omitimos el volumen IV, el cual es el único que tiene el dudoso honor de ser casi prescindible para la comprensión de la historia en su totalidad.

La serie está siendo reeditada por Plaza y Janés, que se hizo con los derechos en exclusiva de los últimos libros y ha aprovechado para “igualar” tapas y cubiertas de los primeros, que vuelven a estar a la venta.

Como curiosidad, diré que La torre oscura tiene una adaptación en comic (creo que de Panini), que nos cuenta la historia del protagonista antes de los hechos que acontecen en el primero de los libros.

Por otra parte, comentar que me parece paradójico que siendo la única obra “seria” de S.K. en el género de la fantasía, es de las menos leídas por los asiduos al género, que se han curtido mucho más en las historias de terror de este autor (que tampoco tienen desperdicio). Por lo tanto, la recomiendo de forma encarecida y estoy seguro que muchos os complaceréis de descubrir este universo tan especial que ha creado Stephen King a lo largo de los años. Además, los fanáticos del autor disfrutarán de los guiños o relaciones que hace a lo largo de la saga a otros de sus libros, como Apocalipsis (The Stand) o El misterio de Salem’s Lot por poner un ejemplo.

Por Pedro Muñoz

Espada y Brujeria - Ragnarök - HachazosAVENTURAS DEL PROFESOR CHALLENGER
Título: Aventuras del profesor Challenger.
Autor: Arthur Conan Doyle.
Edita: Gran Diógenes. Valdemar.

Ya es sabido por todos que Valdemar está haciendo una gran labor publicando clásicos de la novela fantástica y de aventuras, de esos que gustan tanto y que a veces cuestan tanto de encontrar. En este caso me quiero referir a la serie de libros que han sacado recopilando ciclos completos de personajes de Arthur Conan Doyle, algo interesante ya que en España se conocen sobretodo las historias de Sherlock Holmes pero muy poco de sus otras creaciones.

Quizá el personaje más interesante de Conan Doyle, además de Holmes, por el que siento una especial predilección -pocos personajes literarios han dejado una huella tan honda en la cultura moderna como el investigador de Baker Street-, sea el profesor Challenger. Un hombre de aspecto bestial, parecido a una criatura primitiva, genio feroz y, en contraste, con una inteligencia viva, un talento natural por las ciencias.

Se sabe que igual que en el caso de Holmes, Conan Doyle se basó en un profesor suyo de la universidad a la hora de crear a Challenger. Pero la diferencia está en que el número de relatos que nos dejó no es tan numeroso, no llegó a cansarse de su creación, como sucedió con Holmes. Por muchas cosas, por tanto, Challenger no es ningún “refrito” de su personaje más conocido, por eso animo a quienes conozcan a Conan Doyle por su historias de Holmes que se animen a leer a Challenger.

La edición de Valdemar es muy completa y manejable. Ofrece al lector la totalidad de los relatos del profesor Challenger, con una excepción: se trata de la aventura El país de la bruma, que no es tanto una historia de aventuras sino una excusa de Conan Doyle para ofrecer sus ideas sobre el tema del espiritismo -al que se hizo muy aficionado al final de su vida, cosa que llama la atención teniendo en cuenta que Holmes era un animal del racionalismo.

En lugar de esta historia se nos ofrece otro relato -o novela breve- titulada El abismo de Maracot, donde el protagonismo cae en manos de otros personajes ya aparecidos en los relatos del profesor Challenger, y que en cierta forma mantiene el mismo espíritu de aventura y ciencia de las historias de este. En cuanto al material que contiene, realmente el volumen merece la pena ya que nos brinda con un total de 5 historias, interesantes pero de desigual fortuna.

La primera y seguramente la más agradecida por parte del lector, también la más conocida del ciclo del profesor Challenger, es la novela El Mundo Perdido, obra que inaugura el género de las historias donde unos héroes contemporáneos se enfrentan a dinosaurios. El estilo nos recuerda poderosamente a Julio Verne, en cuanto representa una búsqueda de conocimiento que desemboca en gran aventura. Es la primera historia del profesor Challenger y quizá donde queda mejor reflejada su personalidad.

Esta historia tiene un ritmo vibrante, que mantiene enganchado al lector. A quien le gusten las aventuras sin grandes complejidades, hechas para puro disfrute, con personalidades un tanto lineales pero una claridad de lectura adictiva -elementos que podemos encontrar en otros medios, caso de Tintin o Indiana Jones-, que lea esta El mundo Perdido. Es lo mejor del volumen de Valdemar, ya que las otras no llegan a su interés y calidad.

La zona ponzoñosa, La máquina desintegradora y Cuando la tierra lanzó alaridos tienen un gran aire de CI-Fi que recuerda a H.G. Wells y también a los pulps, por su simplicidad y por la imaginación del autor, que es realmente el fuerte de estas historias, ya que por lo demás no aportan demasiado al lector. No obstante, los temas que tratan -un apocalipsis relacionado con la ciencia o los inventos de cuestionable objetivo- nos llevan a relatos de autores posteriores, lo cual es interesante para encontrar paralelismos y distintas versiones de un mismo tema. Cuando la tierra lanzó alaridos recuerda mucho a Julio Verne, en concreto a novelas como De la tierra a la luna, donde el hombre emplea directamente la acción y el enfrentamiento con los medios naturales en sus investigaciones.

El volumen se cierra con la citada novela corta El abismo de Maracot, centrada en otros personajes salidos de los relatos del profesor Challenger. La búsqueda de la hundida civilización atlante ha fascinado siempre al hombre desde las referencias que hace Platón en sus escritos, y aquí se nos ofrece un relato donde una expedición científica encuentra la mítica ciudad. Es entretenida pero pasa lo mismo que con las tres historias anteriores, no llega al nivel de El mundo Perdido, la cual, de manera justificada, es la historia del profesor Challenger más editada e influyente (recordemos Parque Jurásico, por ejemplo).

Por tanto, quiero aconsejar la lectura de este volumen a todos los que aman la novela clásica de aventuras, la Ci-Fi de la época pulp, a los aficionados a Sherlock Holmes o a los interesados por la obra de Conan Doyle en general. Doyle fue un personaje curioso, lo mismo que los héroes de sus historias, que en cierta forma vertía su reflejo en el Doctor Watson, por ciertos matices de su personalidad y por el carácter de narrador que este tenía en los relatos de Holmes. A pesar de que intentó ser conocido por sus historias de tipo histórico, no hubo manera que se pudiera deshacer de la sombra del detective londinense en su obra. Su obra mezclaba el racionalismo de los relatos de Holmes o Challenger con el gusto por lo oculto que llenó sus últimos años.

Pero dejemos el análisis de su personalidad para otra ocasión, lo importante aquí es animaros a leer al profesor Challenger. Sobretodo el del Mundo Perdido, una interesante novela que en cierta forma quita el gusto un tanto vulgar de los otros relatos del libro.

Por Miguel A. Garrido

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