Dax: La mirada del dragón

Escrito por Editor
lunes, 01-10-2012 13:35:23

Espada y Brujeria - Reseña Dax: La mirada del dragón

Dax: La mirada del dragón
ECC Ediciones, Biblioteca Robin Wood.
Autores: Robin Wood (guión) y Rubén Marchionne (dibujos)

La editorial ECC ha apostado fuerte por el guionista Robin Wood, célebre y respetado en Argentina e Italia, pero desconocido en España porque en nuestro país, por diversas razones, no han calado en profundidad ese tipo de cómic en blanco y negro, producido y consumido en cantidades industriales sobre todo en Italia, y del cual nosotros hemos conocido interesantes ejemplos, los más famosos Martín Mistere, Nathan Never y sobre todo Dylan Dog.

Robin Wood es uno de esos guionistas que, a poco que se descuide, se “come” al dibujante, guionistas “de casta” (como Alan Moore, Neil Gaiman, Peter David, Van Hamme…) que se llevan todo el protagonismo porque sus guiones tienen un carisma que supera al dibujo. No es para menos, porque Wood no se limita a contar una historia con un estilo plano, sino que, a diferencia de la inmensa mayoría de guionistas, utiliza un lenguaje literario, un lenguaje bello y filosófico en sí mismo, en sus textos de apoyo y diálogos, y además imprime una fuerza dramática y trágica, y un sentido épico excepcionales a la historieta, por medio de sus personajes y las situaciones por las que los hace pasar.

Dax puede ser, tal vez, el más interesante de los títulos de la Biblioteca que ECC le dedica (los otros son Drácula, Nippur y Dago). No exactamente porque sea el de mayor calidad en los guiones (que puede ser, aunque sería discutible), sino por el personaje en sí mismo: Dax. Mientras en los otros comics los protagonistas son guerreros “de una sola pieza”, una especie de Conan en contexto histórico real, pero con tintes filosóficos que, extrañamente, no los hacen parecer pretenciosos ni postizos, sino naturales, en el caso de Dax nos las vemos con un personaje definido por el misterio. Los otros personajes de Wood se exhiben sin problemas, sus motivaciones son básicas y claras, no hay ambigüedad ni intriga en su forma de pensar y en lo que quieren y les mueve. Pero Dax es alguien al que los demás no conocen ni comprenden, alguien que él mismo ni se conoce, ni se comprende. Es un misterio tanto para los demás, como para sí mismo. Y por supuesto, para el lector.

El personaje, Dax, es en realidad el hijo de uno matrimonio francés que vive en paz en una casita rural china. Pero durante la rebelión de los boxers de principios del s. XX (retratada en la maravillosa película “Cincuenta y cinco días en Pekín”, de manera subjetiva, como siempre en Hollywood, pero no por ello menos épica), los padres del jovencito Daniel son exterminados por los boxers. El niño es sin embargo salvado por un rebelde chino caritativo y adoptado como un hijo al que le llamará, simplemente, Dax. El niño crece entre chinos y aprende el arte marcial de los boxers. Se salva del exterminio de europeos porque posee extraños poderes mentales que ni él mismo comprende ni sabe cómo funcionan, pero que despiertan el miedo y la incomprensión. Dax es ya un joven hierático, que apenas muestra sentimientos, silencioso, sin amigos. Sólo se entiende con su hermanastra ciega, a la que quiere con candor, sin perder su impasibilidad. Pero esta hermana ciega es raptada por malhechores que la venden como esclava a los piratas del Mar de China. A partir de ahí, Dax irá en su busca para salvarla de tal destino horrible. Recorrerá los lugares más siniestros de la China, se codeará con piratas, él mismo dirigirá a los piratas y se verá metido en mil y una aventuras sangrientas. Este hilo argumental de la búsqueda de la hermana perdida (unida a él por un lazo telepático, tan extraño como todo lo que rodea a Dax), ocupará la mayor parte de las historietas del tomo, para al final resolverse de modo inesperado. Después, Dax continuará su viaje hacia ninguna parte, buscando respuestas sobre sí mismo.

Aparte de las típicas situaciones de Robin Wood, en las cuales el peligro, la muerte y lo más salvaje de la condición humana se mezclan con cierto aire filosófico y un buen estilo literario, lo importante, pues , como se dijo antes, es el misterio que rodea al protagonista y que le vuelve fascinante, pues ni él se conoce a sí mismo, ni lo conocen los demás, ni lo conoce el lector. Y da la impresión de que tal misterio no puede desaparecer, porque entonces la serie perdería su punto fuerte.

En el apartado gráfico tenemos un artista excepcional. El dibujo de Marchionne es sólido y funcional, muy suelto en su capacidad de contar una historia. Pero también sabe aprovechar las posibilidades que le ofrece el Blanco y Negro, para crear contrastes bruscos de luz y oscuridad que insuflan misterio, profundidad y atmósfera a lo narrado. Además, sus originales y artísticas composiciones de una sola página, al comienzo de cada historieta, son impagables.

Dax no tiene la fuerza brutal y épica de otros títulos de Robin Wood, como Dago o Dracula (tanto por sus personajes como por el dibujo más ortodoxo y detallista de Alberto Salinas), pero sí es el más interesante precisamente por ser el más sugerente y misterioso.

Andrés Díaz

Comments are closed.