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Salón del Cómic de Barcelona 2009

Escrito por Editor
lunes, 08-06-2009 07:35:00

Espada y Brujeria salon comic bcn

XXVII Edición del SalónInternacional del Cómic de Barcelona
Días 29, 30, 31 de mayo y 1 de junio.
Recinto Fira de Barcelona.

Llegó la edición número 27del Salón Internacional del Cómic de Barcelona,la número 17 en que acudía quien firma estaslíneas, dejando una seriede reflexiones que la perspectiva de lo vivido en añosanterioresaporta al aficionado. Atrás quedaron los años enla Estación deFrancia, recinto que personalmente nunca me gustó, oaquellos en elMercado del Borne, en los que el Salón tenía unaire de “familia” quecon los años se ha perdido en favor de la diversidad depúblico ygéneros.

El mismo pabellón que viene albergando desde haceañosel certamen, dentro del complejo de la Feria de Barcelona,abrió suspuertas al público el viernes 29 de mayo. Esteaño el Salón se celebrólos días 29, 30, 31 y 1 de junio, aprovechando que esteúltimo erafestivo en Barcelona, con la idea de recibir a un mayorpúblico que lasveces en que se ha abierto el jueves (día laborable, quesolía ser elde asistencia más floja de los cuatro).

La primera impresión queme deja esta edición, es la confirmación de algoen lo que veníapensando a lo largo de estos meses: la crisis económicatambién haafectado a la industria del cómic. Un menornúmero de stands dedicadosal mundo de las viñetas, compensados con lainclusión de otros norelacionados directamente con el género, quizácon la idea de hacer”bulto” (puestos de golosinas, zonas de videojuegos, etc).

Hacepocos días, Carles Santamaría, el director delSalón, declaraba noentender que las librerías acudan cada vez menos a estecertamen,dejando el espacio comercial en favor de las editoriales. Si vemos losprecios de poner un stand en el recinto durante esos días,creo quepodremos entender la razón. Al menos doslibrerías clásicas deBarcelona, de esas que llevan toda la vida acudiendo alSalón, novinieron este año. Algo que debería hacernosreflexionar a todos.

Laausencia, también, de al menos una editorialpequeña que sí estuvopresente en pasadas ediciones, contrastaba con el espacio masivo delstand de Planeta, en el cual para entrar se debía guardarcola. Lo cualme lleva a explicar una anécdota que habla decómo ha cambiado laplanificación de las editoriales en relación alos actos que presentanal público.

Las sesiones de firmas de los autores del cómic BatmanEl caballero del dragónestuvieron marcadas por las dos colas que había que guardar:una paracoger número y la otra para esperar el momento de la firma.Losresponsables de la organización se limitaban a dar losnúmeros,desentendiéndose de la buena formación de la colay de si todo el mundoentendía o aceptaba aquello. Hace años, cuando elSalón se celebraba enel Borne, recuerdo que conseguí un ejemplar firmado por AlanDavis,gracias a un chico que estaba haciendo cola -yo estaba muyatrás- y lepasó directamente mi tebeo al dibujante. Uno se pregunta sitantoprotocolo es de verdad necesario.

Luego está el tema de lasnovedades. Numerosas y en general interesantes (sobretodo las de Norma,por la variedad), aunque personalmente encuentro que hubo unnúmeroexcesivo de publicaciones manga -recordemos que el tebeojaponés tienesu propio certamen anual en la provincia de Barcelona. Hubo editorialescomo Panini que siguiendo su costumbre no sacaron nada nuevo por elSalón y otras más pequeñas que notuvieron presencia en el certamen, nien stand ni mediante sus publicaciones. Los cómics de Conanapenas sevieron en el Salón, limitándose a losnúmeros atrasados que se podíanencontrar en algunas paradas de tebeo viejo o a una imagen del cimmerioadornando el enorme stand de Planeta. Conan el Mercenario,que algunos medios de comunicación habíananunciado saldría para estasfechas, se quedó en el cajón de las promesaseditoriales eternamenteaplazadas.

Algo destacado fue la asistencia durante los cuatrodías de varios autores interesantes, siendo losmás esperados en lassesiones de firmas los americanos. Mark Waid, Jim Lee yDiego Olmos,creadores del tebeo -convertido en fenómeno de masas porparte de lapublicidad que se le ha dado a largo de las últimas semanas-de Batman en Barcelona fueron de losmás solicitados. Así como JimStarlin o Mike Mignola. Aunque como suele ser costumbre,las mayores colas para firmar ejemplares fueron las de Ibáñezen el stand de Ediciones B. Echamos en falta al gran VíctorMora, que al final no pudo acudir al Salón.

Lasconferencias que se celebraron permitieron el encuentro de laaficióncon sus ídolos, siendo una de las más animadas lade los autores del yacitado Batman en Barcelona. MarkWaid hizo gala de un caráctersimpático y abierto que ya podrían tener todoslos artistas americanos. Y otros como CarlosGiménez tuvieron el baño demultitudes que el Salón suele darles cada año.

Algosintomático de la salud del cómic en nuestropaís es que entre losmenores de 16 años abundaba la estética manga,con toda la parafernaliaque suele acompañarla. Y es que el cómicjaponés estaba por momentosdemasiado presente en el Salón, por medio de actividades quepoco onada tienen que ver con los tebeos. Se me puede tachar de pocotolerante, pero no lo entiendo, porque esto es el Salón delCómic, noun segundo Salón del Manga, como podía llegar aparecer por momentos.Quizás es que pertenezco a otra generación deaficionados, muy distintaa la actual más joven. O puede ser que el cómic asecas esté realmenteen crisis.

El tema de las exposiciones supuso un amplio muestrario de lo que es eluniverso del tebeo: Esther y su mundo, Arrugas(el último Premio Nacional del Cómic), Fanhunter,Batman en Barcelona (con originales del tebeo acargo de Diego Olmos,en los que se puede apreciar el gran trabajo de este autor,caracterizado por una línea clara europea novedosa para elmercado delos superheroes) y una excepcional muestra dedicada a los 75años deFlash Gordon, de lo mejor que pudimos ver en el Salón.

En cuantoa las editoriales, comentar que Norma ofreció lo mejor de sucatálogode autores y nuevas publicaciones, demostrando que por su variedad ycalidad de edición es probablemente la mejor editorial decómics enEspaña. Planeta escenificó su gigantismo comoempresa, Panini se mostróprácticamente desaparecida -dejando claro que elSalón no es unaprioridad en su línea editorial-, La Cúpulasiguió mostrando su cara-resistiendo, lo cual no es poco en los tiempos que corren- y El Juevesfue, como cada año, la editorial más cercana alos lectores.

Yasí pasó el Salón delCómic, un año más que nosdejó una edicióndecente aunque no de las mejores que hayamos visto -en añosanteriorestuvimos a Quino, Manarao Moebiuscomo invitados, es difícil superar esto. Si elcómic está en crisis ono depende de la opinión de cada uno. ¿Hay queperder los orígenes deeste certamen en favor de un mayor público asistente? Quecada cuálbusque su respuesta.

Miguel A. Garrido

Por el placer de la lectura

Escrito por Editor
miércoles, 22-04-2009 19:00:20
Espada y Brujeria SGAE palacio longoria
Foto: Palacio Longoria, en Madrid. La sede de la SGAE.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez unMaestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto dejubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunqueno tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido,atendía su biblioteca circulante.. Era suya porque la había creado élsolo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allídescubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblomadrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hechocargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear unrincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos.Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque lesservía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejabanallí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuandoregresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por elfinal, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento queestaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogíanalgún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos:algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que unasimple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubrieraotros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un granhospital de Valencia.. La biblioteca de atención al paciente, con laque mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como delos propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de unaempleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones yluchas con la administración intentando convencer a burócratas ymédicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que elconocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir ala curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sususuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unasactividades que le han valido, además del prestigio y admiración decuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros enreconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesónbibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo depago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos porcada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- alos autores del desgaste del préstamo..

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que pagauna suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagadala adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada porcumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros yfomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en laoperación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menospor ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidadel préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiereautores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europamercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se sientedeudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses deautor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medidaen diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

Si estás de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura….

El destino de los gigantes

Escrito por Editor
domingo, 22-06-2008 23:00:00

Espada y Brujeria El destino de los gigantesCuando hacemos un repaso, espero que al menos ocasional, sobre las peripecias que las crónicas nemedias relatan acerca del cimmerio que llegó a ser rey; nos damos cuenta rápidamente que es un hombre que parecía tener la extraordinaria capacidad de encontrarse continuamente en los lugares adecuados, en los momentos precisos. Y además, de hacer aquello que en concreto, debía realizarse. Evitó matanzas de inocentes y también incursiones de hostiles y repulsivos entes de otros planos en su mundo. Derrocó reyes e instauró nuevas dinastías, tan sangrientas como las anteriores. Asesinó sin piedad un número respetable de hechiceros, descubrió lugares perdidos y los dejó después reducidos a ruinas. Encontró tesoros sin par en islas apenas marcadas en pergaminos olvidados y robó de sus escondrijos oscuros amuletos de poder desatado… ¿Por qué motivo ocurre esto con tan cansina frecuencia? (y no estoy aludiendo al manifiesto desgaste argumental que se observa con el tiempo, de forma inevitable, en las distintas publicaciones) ¿Por qué un terremoto revela a sus pies la caverna en que se guarda la diadema de los reyes gigantes, cuando pasaba por casualidad por ese paraje (1)? Quizá no todo sean coincidencias, aunque es inevitable pensar que las habrá, y bastantes. Quizá su continuo deambular sea la causa de ese periódico protagonismo, pero puede haber una concausa que deba existir unida a aquélla, que haga posibles tantas proezas… Hay que saber, antes de dar por contestada esta cuestión, de qué hablamos cuando pensamos que en Hyboria puede darse el fenómeno de la predestinación de ciertas personas, especialmente relevantes en el futuro de esa época. Y para ello, previamente, debemos saber de a quién nos referimos:

Hablamos, en primer lugar, de un joven muchacho, un inocente y hercúleo soñador que abandona su patria natal impulsado por la espiral de locura de la adolescencia, por los relatos que oyó de labios de su abuelo y por el rápido atisbo de las maravillas del mundo civilizado que apareció ante sus asombrados ojos en Venarium. Un muchacho que, confiando únicamente en su osadía y en su extraordinario físico, se interna en un mundo hostil en la creencia de que disfrutará de sus mieles por la fuerza de su brazo armado. ¿Qué débil civilizado podría imponerse en su camino?

Pronto el alocado cimmerio se une a una partida de guerra de los aesires en una de sus periódicas luchas contra sus vecinos vanires, y en el transcurso de la batalla es apresado por Sharkosh, un anciano chamán vanir, para participar como víctima en un arcano ritual (2). Entreviendo en las brumas del tiempo con el concurso de un cristal mágico, Sharkosh ve cómo su prisionero, mucho más maduro (veinticinco años después, más o menos) llega a coronarse monarca en uno de los sureños reinos civilizados.

Esta es la primera vez que Conan se da cuenta de la posible existencia de un concepto nuevo para él, un concepto que repugna a sus mismas y más íntimas creencias: el destino. Sin embargo, nunca olvidará las palabras del anciano chamán, recordándolas cuando tuvo oportunidad de hacerse con los tronos de varios reinos hyborios y renunció entre carcajadas a ellos. No será la última vez que se le recuerda que ése es su porvenir… antes al contrario, videntes y hechiceros tendrán oportunidad de repertirle cuál es su portentoso futuro.

Hablamos ahora de un orgulloso monarca, usurpador de la corona más preciada, la del más orgulloso reino de occidente: Aquilonia. Derrotado por antiguos conjuros lanzados por un revivido Xaltotun, hechicero de la ya casi olvidada Aqueron, consigue huir al fin de su prisión en Nemedia. Por el camino de regreso al que fue su reino, es auxiliado por una de sus súbditas, Zelata, la cual manifiesta “yo no soy más que un oráculo por cuya boca hablan los dioses”(3), pero descontenta con ese papel le indica cómo recuperar el corazón de su reino.

La misma anciana, que será posteriormente cegada por otros invasores distintos (el efecto secundario de esta mutilación es un aumento de su capacidad esotérica), se encuentra íntimamente ligada al trono de Aquilonia, apareciéndose en una y otra ocasión tanto al rey como a su familia (4), siempre en calidad de representante del destino o de la voluntad de los dioses, con el fin de guiar a Conan por los senderos que éstos eligieron para él.

Hablamos en todo caso de un simple hombre, pero de tal valía que incluso aquellos que fallecieron en tiempos pasados se le aparecen para ayudarle (¿ayudarse?) y hacerle partícipe de una información fantástica. Así, Epemitreus le manifiesta “¡Paz! Tu destino y el de Aquilonia están unidos. Tremendos acontecimientos se están tejiendo en las entrañas del Destino…”(5) o años y vicisitudes más tarde, al final de su sangriento reinado: “Ya sabes, oh hijo del hombre, que los dioses te destinan para grandes hazañas y fama imperecedera…”(6). Un hombre que, al menos al final de su vida, pudo comprender semejante carga y aceptarla, habiendo visto una y otra vez cómo se enmarañaba en las complicadas redes que sólo las deidades pueden tejer.

Y no hablamos sólo de ese Conan que se agotó a sí mismo, envejeciendo y enfermando a base de guiones mediocres. Hablamos también de un bárbaro rejuvenecido cuyos movimientos son observados por los ambiciosos jugadores de la partidas por el poder, como lo es la Huesuda: “eres un predestinado, cimmerio. Para bien o para mal, llevas en la sangre hacer temblar al mundo”(7). En fin, es un concepto que va para largo.

Mucho mejor que el enérgico norteño lo comprendió el afamado soberano de Valusia y atlante de nacimiento, Kull el conquistador, que tuvo oportunidad de vislumbrar el interior de los espejos de Thuzun Thune y comprendió que hay algo que espera en el futuro, pese a los esfuerzos del hombre. Los fragmentos místicos del espejo fueron conservados a través de las eras, y en el par de ocasiones en que el cimmerio pudo entrever sus secretos, no les prestó demasiada atención, ya que siempre hubo asuntos más urgentes por atender (como por ejemplo solucionar los problemas que siempre le produjeron estos espejos). Tampoco su mente era tan inquisitiva como la del atlante, al que obsesionaban cuestiones como ésta.

Como he manifestado en numerosas ocasiones, no soy partidario de dividir al guerrero bárbaro en tres “alter egos” diferenciados; y en este caso menos que en cualquier otro: Se pueden encontrar ejemplos de predestinación más o menos manifiestos en cualquiera de los tres formatos en que están recogidas las vivencias de Conan: por el motivo que sea (pensemos nosotros en ello, porque con toda seguridad él no lo hará) hay coincidencias sorprendentes a lo largo de su vida, haciendo que esté en el lugar apropiado en el momento oportuno una vez tras otra. En ocasiones todo tiene un aspecto casual, como el hallazgo del Corazón de Tammuz cuando era soldado al servicio del ejército de Turán, hallazgo que el filósofo Atalis no duda en calificar como “una señal del destino, un presagio”(8). No es precisamente su único hallazgo afortunado a lo largo de los largos años de su azarosa vida. En otras ocasiones, sin embargo, está claro que tiene que realizar auténticos esfuerzos por encontrarse en la cresta de la ola. Esfuerzos que, sin lugar a dudas, realiza con alegría.

Pero estas manifestaciones o avisos, ya sean anteriores o posteriores a los hechos que se encuentran marcados, no son la única forma en que los mortales conocen la fuerza de los hados sobre sí mismos. La otra faceta en la que se manifiesta la mano del destino es a través de las profecías, mediante las cuales también terceros pueden identificar al protagonista de ésta, sobre el cual recae ese porvenir una vez más. Suelen ser más desarrolladas que las meras afirmaciones, complejas combinaciones de circunstancias físicas, místicas y temporales muy anteriores a los hechos previstos: “Profecías (…), explican lo que tiene que hacerse, y cómo”(9). Un ejemplo de la misma se observa en aquella que mantiene la esperanza en Enosh, el cual espera con paciencia a aquél que acabará con lo que ha asolado Akhlat la Maldita(10), o aquella que avisa al cimmerio cómo tiene que hacer si desea librar a la humanidad del demonio Xká Ahk (11). La profecía es un hilo argumental predecible (por lógica) pero interesante, pudiendo presenciar cómo el protagonista interpreta la misma, con intención de aprovecharla en su beneficio o bien sufrirla mientras presencia cómo ésta se realiza inevitablemente. Ciertamente, el cimmerio se ve atrapado en las redes de tantas que debía estar completamente hastiado de las mismas. No es el único que tiene que soportar su peso, sino que otros muchos seres (como el infortunado Ralephi: -¿es hoy el día profetizado?-(12) o el obsesionado Kharam-Akkad (13), por ejemplo) tienen que soportarlo. Tal es el precio de ocupar un lugar importante en el orden del mundo.

¿Qué pensamos del destino, o (mucho más crudo y espantoso) del fatum griego? Como comenta Conan con indolencia mientras descansa en compañía de su amada Bêlit sobre la cubierta del Tigresa poco antes de la muerte de ésta, a Crom “le importa muy poco si los hombres viven o mueren”(14). Un dios poco exigente, sin lugar a dudas, que en todo caso envía desgracias a sus fieles si osan invocarle (ya veremos si tercia o no en pro de su hijo favorito en Khitai, cuando Zenobia va a ser rescatada por su marido al ir a ser sacrificada por Yah Chieng(15)). Pero dado que lo que espera a los cimmerios tras la vida parece mucho peor que ésta, su ansia por vivir aunque sólo sea un minuto más, su negativa a rendirse no tiene igual. Así, si Conan hubiera creído que su lugar en la vida sería dictaminado por dioses más caprichosos que Crom, o que el tiempo es un arroyo cuyas aguas no pueden ser desviadas, su lucha continua carecería de todo sentido, sería una parodia de todo esfuerzo. Se convertiría en un pusilánime civilizado como los que tanto desprecia –“ningún hombre puede escapar a su propio destino”(16)-, como los resignados adoradores de Set, que se dejan devorar por las serpientes que sueltan los sacerdotes, o como los meruvios que obedecen ciegamente a sus chamanes(17). Cabe pensar entonces, desde la perspectiva del bárbaro o desde la nuestra, más alejada, que los hechos presentes derivan en una sucesión de continuidad únicamente de las decisiones asumidas y de los hechos realizados en el pasado; así se lo manifiesta el ya monarca al ligur Diviátix, cuando éste le reconoce como “el gigante que trajeron de Cimmeria para aplastar al mal en el oeste”(18), replicándole “vine por mi propio poder”(19). Aún no se había resignado a la posibilidad de que una parte al menos de sus éxitos se debía a influencias externas; que nunca llegue el momento de su total resignación.

Parece claro que no todos los dioses (o demonios, que la diferencia es más bien difusa en un mundo tan amoral como el hiborio o en unos seres tan lejanos como los creados por Lovecraft) comparten la indiferencia de Crom por el destino del mundo de los efímeros mortales: Set quiere recuperar su papel preponderante en el mundo hyborio, dotando a sus sacerdotes de fabulosos poderes en forma de hechicería. Aunque parece ser el demonio más activo, otras deidades actúan con más sutileza (como Mitra ante las princesas Chabela (20) o Yasmela (21)) pero no por ello de forma menos decidida. Cabe pensar ahora que estos seres juguetean con los muy inferiores mortales para lograr sus siempre ocultos objetivos.

Por otra parte, Conan se enfrenta con demasiada frecuencia con seres (demonios, deidades menores, entidades de los Espacios Exteriores que ansían regresar a este plano…, igual da) cuyas características les hace con mucha frecuencia similares a los dioses. No me refiero a Omm (22) (o Zath(23)), el dios-araña de Yezud, sino a muchos otros de naturaleza mucho más ajena a la que puede abarcar la comprensión humana. Enfrentándose a éstos, resulta que con frecuencia les derrota (por ingenio, fuerza bruta, suerte o… predestinación) o, al menos, huye con vida tras el enfrentamiento; algo bastante alejado de la actuación que tendría un mero peón humano carente de toda posibilidad de independencia ante la presencia de una entidad superior. Quizá se trate de una retorcida jerarquía infernal, o simplemente una extensión más de la ley del picoteo, pero es obvia la existencia de varios tipos de divinidades, que me atrevo a clasificar de la siguiente forma: Las que son claramente superiores en poder y totalmente ajenas a los paradigmas mundanos (Borri (24), Ishtar); las que, aunque alejadas de los cánones humanos, son muy inferiores a éstas (el que asola el Valle de las Mujeres Perdidas (25) o el que invocan los hyrkanios en los monolitos negros de Xuthltan(26)); y, por fin, una exquisita minoría que parecen gozar de una relativa libertad similar a la humana (Wrarrl, Yag-kosha(27)). La clasificación es burda, y múltiples criaturas se escapan de ella, u oscilan de una a otra categoría, pero sirve para el objetivo de esta exposición:

En este caso, lo que parece haber es un conflicto de intereses entre las deidades mayores hiborias, las cuales parecen tener una serie de objetivos a conseguir, para lo cual se valen de instrumentos lo más eficaces posible (y evidentemente mortales) a la hora de enfrentarse las unas contra las otras. Set se valdrá del temido Thot-Amon y su Círculo Negro, pero a Mitra no parece importarle rebajarse en utilizar los servicios de un vagabundo cimmerio… Este tipo de conflicto no es una novedad inventada por el escritor texano, sino que ha aparecido a lo largo de la mitología de múltiples pueblos (todos tenemos en mente los ciclos homéricos), o como recurso de escritores modernos, como Moorcock y su divino follón o incluso Tolkien y el íntimo vínculo de los elfos con el Destino.

No parece desprenderse de las distintas obras citadas al pie la existencia de un destino rígido, inflexible e inevitable, del cual sea imposible desprenderse (al trágico modo griego, de nuevo); tal concepción de la vida anularía el sentido del elemento más importante del universo hyborio, Conan, con su indómita fuerza de voluntad… Por el contrario, es su ansia por vivir, su ambición y su forma de actuar (esa extraña moralidad, casi incomprensible para nosotros) las que hacen que las entidades superiores –que por algún motivo no pueden actuar directamente entre los hombres, como las menores o las que me atrevo a denominar “independientes”- le escojan una y otra vez para ayudarles a cumplir con sus designios. Pero… ¿quién es el que lucha con su espalda protegida por una montaña de cadáveres de enemigos abatidos, bramando por más rivales con los que ensangrentar su hoja? ¿Quién escala por una pared vertical, sin más ayuda que una triste cuerda, con una muchacha a cuestas? ¿Quién se niega a ser derrotado una vez tras otra, levantándose obstinado cuando otros muchos hubieran caído? Un ejemplo claro de la capacidad del hombre para decidir por sí mismo nos lo encontramos en el momento en que Conan descubre la milagrosa reconstrucción de las ruinas de Xapur: “Por un instante, el destino de los reinos, que dependía de aquel bárbaro (…) estuvo en un equilibrio precario”(28). No hubiera estado el destino de la humanidad en el fiel de la balanza si el hombre hubiera carecido, aunque sólo hubiera sido parcialmente de la capacidad de escoger, sin lugar a dudas.

Por lo tanto, concluyo, hablamos de una persona que es seleccionada de forma repetida para participar en los más importantes eventos del mundo hyborio de su tiempo por su predisposición a destacar, a luchar de forma inmisericorde y por su tendencia a alinearse contra ciertas fuerzas de forma instintiva. No es el destino el que guía el sendero de Conan, porque el mismo como tal tiene sólo una tenue cabida en el mundo hiborio; sino que el cimmerio tiene ante sus pies los mismos caminos que puede tener cualquier otro, y uno más: el que tienden las divinidades ante él y los elegidos que destacan por sus cualidades; el que el vital cimmerio recorrerá una vez tras otra precisamente por esas mismas virtudes que le hacen único y favorito para esos entes. Será seleccionado como adalid de causas que desconoce por su forma de actuar, pero no actuará así por haber sido elegido como adalid.

Como despedida, quisiera recordar las palabras con las que la reina Melissandra se despide de él mientras Makkalet arde al fin tras su prolongado asedio: “El hado le confía un papel a cada cual, bárbaro mío… y quizás el tuyo sea más extraño de lo que piensas” (29).

¿Qué será lo que esos dioses tendrán preparada la próxima vez para el monarca bárbaro? Seguro que no quedarán defraudados…


1.- Conan el Bárbaro, número 19/89. Conan y Bêlit, volumen tercero.
2.- Conan el Bárbaro, número Uno. Roy Thomas/Barry Windsor Smith, primer volumen. Crónicas de Conan, volumen primero. Grandes Héroes del Cómic de El Mundo, volumen vigésimo tercero.
3.- Conan el Conquistador, Robert E. Howard. La Hora del Dragón, Súper Conan, volumen noveno.
4.- Conan Rey, números 22 a 57. Reino Salvaje de Conan, números 20 a 37.
5.- El fénix en la espada, Robert E. Howard. El fénix en la espada, Súper Conan volumen décimo. King-Size annual, número uno.
6.- Conan de las Islas, L. Sprague de Camp y Lin Carter. Conan de las Islas, La Espada Salvaje de Conan, número 100 o Novela Gráfica con el mismo título. King-Size annual, número 6 (Sombras rojas y kraken negro).
7.- Conan la Leyenda, número 9.
8.- La Mano de Nergal, Robert E. Howard y Lin Carter.
9.- Conan el Destructor, Robert Jordan. Novela Gráfica con el mismo título. Conan el Destructor, película de Dino de Laurentis.
10.- Lágrimas Negras, L. Sprague de Camp y Lin Carter. Lágrimas Negras, Espada Salvaje número 31.
11.- La Espada Salvaje de Conan, número 4.
12.- La Espada Salvaje de Conan, número 5. La aventura de Conan, antología 15 años.
13.- Conan el Bárbaro, números 80/23 a 82/26. Crónicas de Conan, volumen cuarto.
14.- La reina de la Costa Negra, Robert E. Howard. Conan el Bárbaro, número 24/98. Conan y Bêlit, volumen tercero.
15.- Conan el Vengador, Björn Nyberg y L. Sprague de Camp. Conan Rey, número 8. Reino Salvaje de Conan, número 8.
16.- La sombra deslizante, L. Sprague de Camp. Súper Conan, volumen decimotercero.
17.- La ciudad de las calaveras, L. Sprague de Camp y Lin Carter. La Espada Salvaje de Conan, número dos.
18.- Conan de Aquilonia, Robert E. Howard. Conan Rey, número dos. Reino Salvaje de Conan, número dos.
19.- Conan Rey, número dos. Reino Salvaje de Conan, número dos.
20.- Conan el Bucanero, Robert E. Howard. Conan el Bucanero, Súper Conan, volumen duodécimo.
21.- El Coloso Negro, Robert E. Howard. El Coloso Negro, Súper Conan, volumen séptimo.
22.- Conan el Bárbaro, números 74-75/13. Roy Thomas/Barry Windsor-Smith volumen quinto. Crónicas de Conan, volumen segundo. Grandes Héroes del Cómic de El Mundo, volumen vigésimo cuarto.
23.- Conan y el Dios Araña, L. Sprague de Camp. La Espada Salvaje de Conan, números 143-146. El señor de las arañas, serie limitada.
24.- Conan el Bárbaro, números 68/3. Roy Thomas/Barry Windsor-Smith, volumen primero. Crónicas de Conan, volumen primero. Grandes Héroes del Cómic de El Mundo, volumen vigésimo tercero.
25.- El valle de las mujeres perdidas, Robert E. Howard.
26.- Conan el Bárbaro número 79/21. Roy Thomas/Barry Windsor-Smith, volumen séptimo. Crónicas de Conan, volumen tercero. Grandes Héroes de El Mundo, volumen vigésimo quinto.
27.- La Torre del Elefante, Robert E. Howard. Conan el Bárbaro, números 68-69/4. Roy Thomas/Barry Windsor-Smith, volumen segundo. La Espada Salvaje de Conan, número 11. Crónicas de Conan, volumen primero. Grandes Héroes del Cómic de El Mundo, volumen vigésimo tercero.
28.- El Diablo de Hierro, Robert E. Howard. Súper Conan, volumen sexto.
29.- Conan el Bárbaro, número 82/26. Crónicas de Conan, volumen cuarto.

Alfonso Abad

Kurt Busiek en Conan la Leyenda

Escrito por Editor
sábado, 14-06-2008 23:00:00

Espada y Brujeria Conan la Leyenda

Ahora que Kurk Busiek ha dejado la colección de Conan la Leyenda vale la pena hacer una valoración del trabajo de este guionista.

Por lo pronto, tengo que decir que era muy reacio al principio sobre qué podría hacer con Conan este guionista, que hasta la fecha solo tenía experiencia en colecciones de superhéroes. Recordemos su larga etapa a cargo de Los Vengadores.

Pero es que también Thomas, cuando comenzó con Conan en los años 70, venía de ser guionista de superhéroes en exclusiva. Hay algo que une las trayectorias de Busiek y Thomas, y es el carácter clásico de sus tramas. Los Vengadores de Busiek recordaban mucho las etapas de los años 70-80 del grupo más poderoso del mundo. Y Thomas ha venido repitiendo, a lo largo de todo su carrera, las referencias a los cómics de los años 40-50. No en vano destacó como guionista de personajes como Namor o La Sociedad de la Justicia.

Recordemos cual era la situación de Conan hace unos 3-4 años, realmente mala. Desde hacía prácticamente una década los cómics del cimmerio habían dejado de hacerse, o se habían quedado en malos intentos de dar la enésima vuelta de tuerca a un molde demasiado gastado.

Busiek partió del respeto a la obra de Howard, en todo, incluso en el carácter mismo de la narración. Quiero decir, desde el principio las historias de Conan aparecían “contadas”, leídas por un príncipe árabe, que se las habían encontrado escritas. Recordemos como comenzaban las historietas clásicas de Conan, con aquello de “Sabed, oh, príncipe…” La figura del narrador oral de las aventuras del cimmerio finalmente adquiría forma. Esto es una manera coherente de mantener el clasicismo, las referencias al pasado del personaje, pero al mismo tiempo de tomar otro enfoque en las historias.

Realmente, la veintena larga de números que Busiek ha realizado para Conan la Leyenda han devuelto la calidad al personaje de Conan, han vuelto a situarlo como un héroe de cómic valido, a pesar de las muchas décadas que lleva de viñetas, y de lo mucho que ha veces se ha querido exprimir a la gallina de los huevos de oro. El guionista, lo mismo que hizo en su obra Marvels, se ha destacado por la documentación, por la fidelidad al modelo tradicional del personaje. Como Francisco Calderón dijo en un artículo reciente, más que basarse en el Conan de Thomas, que había bebido de los autores continuadores de Howard en el Conan literario, Busiek se basa en el cimmerio de Howard, en los escasos -yo pienso que suficientes- relatos de Robert E. Howard escribió sobre Conan, no tanto en versiones posteriores -y algunas poco afortunadas- que se han hecho de los años 30 para acá.

En estos años primeros de la serie, hemos visto sobretodo -creo que es lo que quedará más en el recuerdo- unas adaptaciones fieles como ninguna a los relatos de Howard. Pensaba que la historieta de Thomas y Smith basada en El demonio del cuenco era buena, pero la versión, la adaptación de Busiek en Conan la Leyenda era escrupulosamente fiel al relato original. Lo mismo que con La Torre del Elefante, quizá pueda parecer excesivo utilizar cuatro números para narrar la misma historia que Thomas y Smith realizaron en apenas 24 páginas en los años 70, pero realmente merece la pena, por el resultado. Lo mismo puedo decir de La Hija del Gigante Helado.

Es verdad que ha habido episodio “de paja” en la colección, pero creo que casi todo han sido correctos, coherentes con la cronología, bien realizados. Me temo que como muchos lectores soy un tanto escéptico hacia el futuro de la serie ahora que Busiek se va, visto que la mayoría de los números fuera de serie o series limitadas de Dark Horse no han acabado de llegar al nivel de Conan la Leyenda. Sinceramente, el volumen Conan y el Libro de los Muertos nos devolvía al Conan vulgar de comienzos de los años 90, aquel que trataba de rescatar el modelo clásico, pero haciendo hincapié en los elementos de violencia, no tanto en los de suspense y terror, los que unen de alguna forma las obras de Howard y Lovecraft.

En fin, que veremos lo que será de Conan a partir de ahora. Lo que vino después de la primera marcha de Thomas de los cómics del cimmerio fue muy vulgar, visto con la perspectiva de los años. Esperemos que la historia no se repita. Yo voy a seguir comprando los cómics de Conan, porque es el personaje que más me ha marcado en mi larga vida de lector de cómics. Él y su mundo forman parte de mi “memoria sentimental”, pero pido -y creo que todos lo pedimos- calidad en lo que nos puedan dar.

Espero vuestras opiniones al respecto.

Miguel A. Garrido.