Almuric

Escrito por Editor
viernes, 05-09-2008 12:09:39

De un modo general, el hombre civilizado no vive plenamente; esta recargado de masas de tejidos musculares atrofiados y de grasa inútil. La vida parpadea en él débilmente; tiene los sentidos adormilados. Al desarrollar el intelecto, ha sacrificado muchas más cosas de las que tiene consciencia.

Por Alfonso Abad

Espada y Brujeria - Ragnarök - AlmuricNo resulta difícil explicar la decisión de incluir al texano Howard a la hora de realizar una serie de artículos sobre el género de Espada y brujería: a fin de cuentas, fue él quien marcó los inicios del mismo, al crear a Kull de Atlantis, guerrero, pensador y rey en una época muy lejana en el tiempo a la actual.

También nos viene a la cabeza su más famoso personaje, Conan el cimmerio, ladrón, mercenario y al fin monarca del más poderoso estado de su era. A poco que hayamos leído –no hace falta irse muy lejos en el tiempo, hay abundantes publicaciones actuales- también recordaremos a Cormac mac Art, el picto –también empleado por Lovecraft como referencia histórica en alguna de sus historias- Bran Mak Morn, Agnès la negra, Sonya de Rogatino; amén de unas cuantas historias de terror, picantes… en fin, la carrera habitual del escritor del pulp de aquella época (bueno, un poco más lucida que el común del profesional del pulp).

Entonces… ¿por qué empezar por Almuric?

Este relato conforma una novelita corta, que en la única edición realizada en España únicamente alcanza 156 páginas. Francisco Arellano, un habitual por estos pagos, la tradujo para la editorial Miraguano hace diecisiete años (¡ná!), y hoy por hoy se trata de un artículo para aficionados y coleccionistas, si bien es cierto que no alcanza los precios astronómicos que se pagan para otras compilaciones del autor, como las obras completas de Solomon Kane.

En él se nos relata cómo Esaú Cairn, un hombre con ciertos problemas de integración en la sociedad de su época, es transportado merced a algún método pseudocientífico a otro mundo, un planeta denominado Almuric, en el que está llamado a prosperar.

Almuric es un lugar con grandes similitudes y diferencias con nuestra deteriorada Tierra: los animales “naturales” guardan similitudes con los que conocemos, si bien son mucho más sanguinarios; el entorno es en todo momento más agresivo y exigente y las tesis darwinianas rigen en todo su poderío: el mejor adaptado prospera dejando atrás aquellos que no dieron la talla.

Existen civilizaciones antropoides en Almuric: los guras, con un curioso dimorfismo sexual que hace que los machos sean una mezcla de gorila y hombre, mientras que las hembras son bellísimas mujeres tal y como los conocemos; los yagas, humanoides alados que imponen un régimen de depredación sobre los guras; y otros demonios de cabeza de perro y ojos de serpiente, posiblemente carentes de raciocinio. Todos estos pueblos son como lo demás en este mundo: salvajes y despiadados, listos para un combate a muerte o para disfrutar de las mieles de la vida.

Y allí llegó Esaú Cairn, el más poderoso miembro de la especie humana, a comprobar que nuestros baremos sobre la fuerza, agilidad y astucia son meras aproximaciones basadas en lo que necesitamos al enfrentarnos a nuestro mundo: es necesario mucho, mucho más si se quiere sobrevivir en Almuric.

Espada y Brujeria - Ragnarök - AlmuricLa historia es sencilla: nuestro protagonista va pasando por diversas etapas en su periplo, primero defendiéndose en completa soledad de las bestias salvajes, hasta adaptarse y alcanzar la ciudad de Koth, en la que permanecerá como uno más entre los guras, al derrotar en combate singular al más bestial de sus campeones.

Sin embargo, intentando rescatar a la hermosa Altha de sucesivos captores, es apresado por los yagas en su ciudad de Yunga. Tras huir y reunir a las enfrentadas tribus de guras, toman al asalto la ciudad y acaban con esa raza, para lograr rescatar a Altha y alcanzar un período de paz (en lo referente a los yagas, claro está) insólito en ese mundo.

Los personajes que protagonizan esta novelita son bastante sencillos, apenas bosquejados basándose en gran medida en estereotipos que hacen que el lector complete su perfil (la femme fatale para Yasmeena, el fortachón y corto de entendederas Ghor y así…); una técnica habitual para el escritor texano, que empleaba esta argucia en sus breves relatos que habían de ser publicados no en libros, sino en revistas pulp. El mismo entorno está escasamente descrito, debiendo imaginarnos un ámbito agreste y amenazador, vital y oscuro.

Dada la dificultad que tenía Howard para idear nombres para sus personajes, vemos algunos que nos son familiares: Yasmeena para la dhevi Yasmina de Vendhia (que será secuestrada por Conan) y el reino de Koth también fue utilizado para configurar la geografía hiboria. Esta dificultad para encontrar nombres apropiados, y el uso de enclaves o pueblos históricos para ilustrar otros fantásticos fue criticado por su amigo Lovecraft, pero ignorado con alegría por el joven escritor de pulps.

También es remarcable (y polémico, en una obra que por lo demás es puramente de Espada y Brujería) el uso de armas de fuego, una especie de trabucos que se emplean tanto en la caza como en la guerra. Salvamos el escollo recordando que los propios guras apenas saben cómo se fabrican, robándolos en los campos de batalla a los caídos… y el hecho de que, una vez empleados, suelan descartarse al momento para emplear armas más satisfactorias (como espadas).

Entonces… ¿qué tiene Almuric para que deba ser estudiado con preferencia respecto de otros relatos del mismo autor?

En respuesta, querría remarcar dos características de esta historia: por una parte, el interesante avance de alguien que llegó completamente desnudo a un mundo absolutamente hostil, y evoluciona en el mismo siguiendo las mismas etapas que siguió el ser humano a lo largo de su evolución… el salvajismo animal, en el que los únicos objetivos del día a día son comer, descansar y sobrevivir el resto del tiempo. Matar o morir.

Después, se da una época de nomadismo: el ser humano agota los recursos de una zona y emigra a otras que puedan satisfacer sus necesidades. Es una etapa más plena, en la que las necesidades varían y aparecen instrumentos que ayudan en el tránsito (el fuego).

En último lugar (para Almuric, nosotros seríamos la civilización) se encuentra la barbarie: pueblos establecidos con unos conatos de historia, cultura y arte que, como se encuentran en un estado de “juventud” aún no han sufrido la degeneración propia del tiempo y los refinamientos, y aún disfrutan de las conquistas con las que se imponen sobre los más débiles.

Y por la otra (y no por ello menos importante, sino todo lo contrario y por este motivo lo he dejado para el final), Esaú Cairn encarna todas las virtudes que tienen, en cierta medida, los personajes de Howard: la alegría de vivir. La alegría de comer cuando se tiene hambre, de prevalecer en un combate y de reír hasta caer de espaldas cuando se está feliz. La alegría de enfrentarse a la muerte con entereza, porque se sabe que la vida que pasa ha sido plena y satisfactoria. La alegría de saborear un buen vino y de encontrarse junto a unos compañeros fieles, y a una mujer a la que se ama…

El resto del reparto de Robert E. Howard no puede disfrutar del todo de estos impulsos básicos porque se encuentran inmersos en circunstancias que les aprisionan: la civilización que les rodea (en el caso de Solomon Kane durante su etapa en Inglaterra, por ejemplo), por sus propias ambiciones (como le ocurre a Conan), por la responsabilidad que les agobia (Bran Mak Morn) o por las trabas puntuales del momento y lugar… (James Allison) pero en todos ellos vemos destellos de una forma de ser común, que nos atrae inevitablemente.

Esa forma de ser, esa alegría de vivir, se encuentra en estado puro encarnada en Esaú Cairn… el más desinhibido y feliz de los personajes de Robert Ervin Howard.

Espada y Brujeria - Ragnarök - Almuric

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