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Erebus |
| La tumba de Drácula |
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| Escrito por Miguel A. Garrido |
| Martes, 09 de Marzo de 2010 00:03 |
Título: La tumba de Drácula. Autores: Marv Wolfman-Gene Colan y otros. Edita: Panini, 2009. Drácula es uno de los mayores iconos de la literatura de terror. Junto con Sherlock Holmes, es probablemente el personaje salido de los libros más adaptado al cine. Y, siendo el cómic un medio expresivo tan cercano al cinematográfico, este no podía dejar pasar la oportunidad de hacer sus propias adaptaciones del horrible vampiro de Transilvania. La Marvel Cómics se llenó de los clásicos del terror en los años 70, introduciéndolos en el universo de sus superheroes de manera más o menos digna. Eran colecciones que se saltaban la auto-censura americana, el Cómics Code, ofreciendo dosis de sangre y violencia mucho mayores que en el resto de publicaciones de la época. También, esto llevó a crear muchos personajes derivados o influidos por estas aportaciones al cómic de terror. Hablamos de Blade, el Motorista Fantasma, el Hombre-Cosa, etc. Pero si una serie en especial se recuerda de aquellos años, es la magnífica Tumba de Drácula. Esta colección introdujo el mito de Drácula en los Marvel Cómics, habiendo sido invitado de excepción en varias historietas de los superheroes de la casa sobretodo en la década de los 70. Recordemos, por ejemplo, que Drácula vivió su particular romance con la líder de la Patrulla-X, Tormenta. Seguramente, uno de los principales atractivos de esta colección se encuentra en el apartado gráfico. El dibujante Gene Colan hizo uno de sus mejores trabajos con esta serie y esto es decir mucho, ya que estamos hablando de uno de los dibujantes de mayor calidad de la Marvel clásica. Con diferencia, uno de los mejores y, lamentablemente, menos reconocidos autores de aquella época mágica. Su dibujo sobresale sobretodo en esas tramas de blanco y negro, que le convirtieron en uno de los reyes del trazo sombrío en el cómic americano de los 70.
El tomo que ha publicado Panini incluye también episodios dibujados por los grandes Adams y Buscema, de un estilo que gustará especialmente a los lectores de la añorada Espada Salvaje de Conan, ya que el blanco y negro, las franjas de grises y el estilo realista acercan mucho gráficamente estas historias a las del Conan clásico. A esto añadimos el guión, que no es una maravilla pero sí lo suficientemente solvente como para disfrutar al máximo las aventuras del Conde Drácula. Hace ya muchos años de la publicación de los tebeos del Drácula de la Marvel. Anteriormente, Forum/Planeta nos los habían ofrecido en formato grapa y en la añorada Linea Excelsior/Biblioteca Marvel. Ahora nos presenta un atractivo tomo de 500 páginas, blanco y negro, de cuyas ventas depende la continuidad de la colección. Uno espera que material de tanta calidad tenga la respuesta adecuada por parte del público, crucemos los dedos. Marv Wolfman, autor de la mayoría de los guiones del tomo, mezcla de manera interesante el original literario con el género de superheroes, realizando unas historias que gustarán al lector habitual de tebeo americano, así como también al aficionado más exigente, que no mira tanto los géneros sino la pura calidad del producto. Y aquí la hay, envuelta de sangre, violencia y una curiosa identificación de quien lee las historietas con el protagonista, que no podemos decir sea precisamente un “heroe” aunque a medida que avanzan los episodios el conde nos revela un carácter orgulloso y noble, que contradice con sus “hábitos alimenticios”. En las páginas de este tomo encontramos personajes secundarios que por momentos tienen más peso incluso en las historias que el propio Drácula. La más destacada es seguramente Rachel Van Helsing, descendiente del némesis del conde en la novela que nos lo presentó dentro de la literatura. Y también es remarcable la primera aparición de Blade, el cazador de vampiros, que a raíz del estreno de sus películas se convirtió en un personaje de cierta relevancia, a pesar de que nunca haya sido dentro del cómic-book un grandes ventas. Esperamos que Panini siga publicando esta serie, una de las mejores dentro de la “nueva Marvel” de los años 70, aquella que incorporó héroes de color, karatecas, bárbaros cimmerios o clásicos del terror en sus propuestas editoriales. El color negro de la portada y las letras rojas nos recuerdan a la estética de los libros de la serie Crepúsculo, pensamos que para hacerlo más comercial y llamar la atención de las nuevas generaciones de lectores. En cualquier caso, agradezco y felicito a Panini por la publicación de estos tebeos, que representan un puro disfrute para los aficionados. Miguel A. Garrido. |



